La tensión comercial entre Colombia y Ecuador escaló esta semana con la decisión del Gobierno colombiano de endurecer las medidas arancelarias y de comercio sobre el arroz importado desde Ecuador, una de las principales exportaciones agrícolas del país vecino. La medida, anunciada por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia, busca defender la producción nacional frente a lo que se considera una presión sobre los precios internos que afecta a los productores locales de arroz.
La medida más significativa es la imposición de un arancel del 30 % sobre el arroz y sus subproductos importados desde Ecuador, una acción que se da en medio de un conflicto comercial más amplio entre ambos países. Además de este impuesto, el Gobierno colombiano decidió restringir totalmente la entrada del arroz ecuatoriano por vía terrestre, lo que complica la logística de importación desde regiones fronterizas.
Esta decisión se tomó como parte de un plan de choque destinado a proteger a los productores nacionales de paddy verde, el arroz sin cáscara que se cultiva principalmente en zonas de riego del país. Según el Ejecutivo colombiano, las importaciones estaban “presionando” los precios internos y perjudicando la estabilidad de los agricultores locales, que ya enfrentan condiciones de mercado difíciles.
El ajuste arancelario no es la única medida adoptada: el Gobierno confirmó que se ajustarán aspectos del régimen de formación de precios del arroz paddy verde. Esto incluye la actualización del precio base, así como la fijación de precios mínimos y máximos para servicios clave de la cadena productiva, como el secado, trilla y almacenamiento.
Asimismo, se establecerá un precio mínimo obligatorio que deberán reconocer los molinos por los granos partidos, un aspecto que ha sido objeto de quejas por parte de asociaciones de productores.
La imposición del arancel y las nuevas restricciones responden en parte a las demandas de la Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz), que había solicitado al Gobierno medidas más estrictas frente a las importaciones del cereal desde Ecuador, señalando que estas estaban afectando negativamente los precios internos y la rentabilidad del cultivo en Colombia.
El Ministerio de Agricultura ha insistido en que las decisiones se han tomado tras diálogos con representantes del sector arrocero en diversas regiones, y que las medidas podrían ajustarse en función de las propuestas conjuntas que surjan en un Consejo Nacional del Arroz que se llevará a cabo en los próximos días.
Además de las decisiones arancelarias y de precios, el Gobierno colombiano considera otorgar apoyos económicos directos a pequeños y medianos arroceros. Sin embargo, aclaró que este apoyo está condicionado a la disponibilidad presupuestal y a que se lleguen a acuerdos verificables entre la industria molinera y los gremios agrícolas para asegurar la compra de la cosecha nacional en condiciones justas.
La intensificación de las medidas comerciales se da en un contexto de tensiones bilaterales entre Colombia y Ecuador, que han incluido decisiones sobre aranceles y otros intercambios comerciales. La respuesta de Bogotá a las políticas de Quito forma parte de un intercambio más amplio de acciones comerciales entre los dos países, que ha generado preocupación en sectores productivos de ambas naciones.