El sector agroexportador peruano encendió las alarmas frente a un conjunto de iniciativas legislativas que, según advierten, estarían desincentivando la inversión privada y limitando el crecimiento económico del país. De acuerdo con la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (AGAP), el Perú podría estar creciendo a tasas cercanas al 7% u 8%, pero actualmente apenas alcanza alrededor del 3%, en gran medida por un entorno normativo adverso.
Desde el gremio agroexportador se sostiene que el país tiene un amplio potencial productivo aún no explotado. Si bien reconocen que alcanzar tasas de crecimiento superiores al 7% sería optimista, aseguran que sí es posible mejorar significativamente el desempeño actual si se generan condiciones favorables para la inversión.
En ese sentido, destacan que el propio sector agroexportador ha demostrado resiliencia, logrando expandirse incluso en un contexto de incertidumbre. Sin embargo, advierten que este crecimiento podría ser mucho mayor si existiera un marco regulatorio más estable y promotor de la actividad económica.
AGAP cuestiona la proliferación de proyectos de ley que, en su opinión, incrementan los sobrecostos laborales y generan mayor rigidez en el mercado de trabajo. Entre estas propuestas se incluyen cambios en la jornada laboral, mayores restricciones a la tercerización, modificaciones en la distribución de utilidades y ampliación de derechos sindicales.
Asimismo, se menciona una iniciativa que plantea establecer un día no laborable compensable para ciertos grupos religiosos, lo que, según el gremio, podría afectar la productividad de las empresas.
Para los representantes del sector, el problema principal radica en que estas medidas se discuten sin suficiente diálogo con el sector privado, que es precisamente el principal motor de inversión y generación de empleo.
El gremio advierte que el exceso de regulación puede tener efectos contraproducentes, como el incremento de la informalidad. Según explican, cuando las condiciones para operar formalmente se vuelven más exigentes o costosas, muchas empresas optan por mantenerse fuera del sistema.
En esa línea, sostienen que la clave para promover la formalización no es endurecer las normas, sino hacer que el marco legal sea más atractivo para quienes cumplen con la ley.
A pesar de los desafíos, el Perú cuenta con una amplia diversidad de productos agrícolas con alto potencial en los mercados internacionales. Actualmente, el país ya destaca en exportaciones como arándanos, uvas y paltas, pero existen nuevas oportunidades en cultivos como el caqui, la pecana, la pitahaya, el kiwi y diversas menestras.
El desarrollo de estos productos, sin embargo, depende de factores clave como la apertura de mercados, el trabajo coordinado con entidades sanitarias y la estabilidad política y jurídica.
Finalmente, desde AGAP se hace un llamado a las autoridades para priorizar políticas que fomenten la inversión privada y la competitividad. Insisten en que el Perú tiene las condiciones necesarias para lograr un crecimiento económico más acelerado, pero requiere un entorno normativo que impulse —y no limite— el desarrollo empresarial.
El mensaje es claro: el país no solo enfrenta el reto de crecer, sino de hacerlo aprovechando todo su potencial productivo. Para ello, será fundamental alinear las decisiones políticas con los objetivos de desarrollo económico y generación de empleo sostenible.