Las exportaciones frutícolas de la Región de Coquimbo cerraron la temporada 2026 con una reducción de apenas el 1,77% respecto al ciclo anterior, totalizando 19,6 millones de cajas, a pesar de los brotes de mosca de la fruta registrados en distintos sectores de la zona, según cifras oficiales de Frutas de Chile difundidas por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).
Impacto sanitario acotado en el volumen exportado
El director regional subrogante del SAG, Luis Alfonso Morales, señaló que los registros de la temporada no evidencian un deterioro significativo en los volúmenes de salida ni en la composición de los productos exportados.
El balance general demuestra que no se registra una disminución en los envíos atribuible a la presencia de la plaga, ni tampoco cambios sustanciales en la matriz de fruta exportada, afirmó Morales.
La uva de mesa mantuvo su posición dominante, concentrando más del 56% del volumen total con aproximadamente 11 millones de cajas despachadas al exterior. Otras especies mostraron expansión destacada: las mandarinas crecieron un 67,7% y las paltas registraron un incremento del 61,7% frente a la temporada previa.
Diversificación de destinos compensó restricciones en mercados tradicionales
Las restricciones fitosanitarias impuestas por algunos compradores habituales derivaron en una reconfiguración de los destinos comerciales. Los envíos hacia Europa experimentaron un alza del 74,3%, superando los 3,7 millones de cajas, mientras que las exportaciones dirigidas a Latinoamérica aumentaron un 20,8%. Ambos mercados absorbieron parte del volumen que anteriormente se dirigía a Estados Unidos y al Lejano Oriente.
Morales valoró la capacidad de respuesta del sector privado ante el escenario sanitario adverso, destacando que la agilidad para redirigir los flujos comerciales resultó determinante para sostener el dinamismo exportador de la región.
Coordinación entre cadena logística y organismos públicos
El SAG articuló sus acciones de control con productores y exportadores para garantizar el cumplimiento de las exigencias fitosanitarias internacionales. Según la autoridad sanitaria, las fiscalizaciones rigurosas en campo y en puntos de salida fueron centrales para preservar la confianza de los mercados receptores.
Desde el Terminal Puerto Coquimbo (TPC), su gerente general, Laura Chiuminatto, subrayó que el resultado de cada embarque depende del funcionamiento articulado de toda la cadena: productores, exportadores, transportistas, navieras, servicios públicos y el propio terminal.
Cuando esa cadena opera de forma coordinada, la fruta arriba a destino en las condiciones que exigen los compradores internacionales, y eso es lo que sostiene la confianza en este servicio año tras año, indicó Chiuminatto.
En el segmento de cítricos, entre mayo y la primera semana de julio se transfirieron 36.708 toneladas a través del TPC, de las cuales más de 22.000 toneladas correspondieron a producción de la Región de Coquimbo, con Estados Unidos como principal destino. Los embarques incluyeron mandarinas, clementinas, limones y naranjas con destino a América, Asia y Europa.
Perspectivas para el sector exportador regional
El SAG informó que continuará trabajando en la contención de los focos de mosca de la fruta y en el monitoreo del cumplimiento fitosanitario de cara a la próxima temporada. La autoridad hizo énfasis en que el objetivo es mantener el flujo exportador sin comprometer la inocuidad de la fruta chilena ni la reputación del país en los mercados internacionales.