Más de la mitad todavía no encuentra un beneficio claro
El análisis, elaborado a partir del Purdue University–CME Group Ag Economy Barometer, consultó a 400 productores agrícolas estadounidenses sobre cuál consideran que es el principal beneficio de la inteligencia artificial y otras herramientas basadas en datos.
Los resultados muestran una percepción todavía cautelosa:
- 52% no identifica un beneficio significativo para su operación.
- 23% considera que la principal ventaja es aumentar la producción.
- 14% destaca la reducción de las necesidades de mano de obra.
- 11% señala una reducción del riesgo o la incertidumbre.
Los datos muestran que, aunque existen agricultores que ya reconocen ventajas productivas y operativas, la tecnología todavía tiene que demostrar su valor práctico para una amplia proporción del campo estadounidense.
Estados Unidos enfrenta el reto de convertir datos en decisiones
La preocupación no se limita a identificar beneficios. El estudio también encontró dificultades relacionadas con la aplicación práctica de las recomendaciones generadas mediante herramientas basadas en datos.
Un 63% de los productores estadounidenses señaló que estas recomendaciones podrían ser difíciles de seguir algunas veces, mientras que otro 22% indicó que podrían ser difíciles de aplicar con frecuencia.
Esto coloca uno de los principales desafíos de la agricultura digital estadounidense en la facilidad de uso: no basta con recopilar información o generar recomendaciones; estas deben ser comprensibles y suficientemente prácticas para integrarse a las decisiones diarias de una explotación agrícola.
Producción, mano de obra y gestión del riesgo
La inteligencia artificial ya está encontrando aplicaciones en diferentes áreas de la agricultura, incluyendo robótica, automatización, agricultura de precisión, análisis predictivo y herramientas digitales de asesoramiento.
Estas tecnologías buscan ayudar a los agricultores a elevar la productividad, reducir necesidades laborales, gestionar riesgos y tomar decisiones utilizando grandes volúmenes de información.
Además, otro análisis reciente señala que el uso de IA generativa está creciendo entre los agricultores: en Norteamérica, el 23% de los productores encuestados reportó utilizarla, aunque los especialistas y asesores humanos continúan teniendo un papel central en las decisiones agrícolas.
Argentina muestra una percepción diferente
La investigación también comparó a Estados Unidos con Argentina, utilizando una encuesta de 402 productores argentinos realizada en julio de 2026.
En Argentina, solo el 21% de las menciones correspondió a la ausencia de un beneficio significativo, mientras el aumento de la producción representó el 37%, la reducción del riesgo o incertidumbre el 28% y la disminución de mano de obra el 14%.
Sin embargo, los investigadores advierten que los resultados no son estrictamente equivalentes: en Estados Unidos cada participante podía seleccionar una sola respuesta, mientras que en Argentina podían elegirse varias alternativas. Los datos argentinos fueron posteriormente ajustados para facilitar la comparación.
Estados Unidos tiene un desafío de confianza y utilidad
Los resultados no permiten determinar exactamente por qué existe esta diferencia entre ambos países. Los investigadores plantean diversos factores que podrían ayudar a contextualizarla, entre ellos las perspectivas económicas de los agricultores, la facilidad para incorporar las recomendaciones digitales y la confianza sobre cómo se recopilan, utilizan y protegen los datos de las explotaciones.
Para Estados Unidos, esto significa que el próximo salto tecnológico del campo no dependerá únicamente de disponer de sistemas más avanzados.
El desafío será transformar la inteligencia artificial en soluciones sencillas, confiables y económicamente útiles para el productor. Con más de la mitad de los agricultores encuestados todavía sin identificar un beneficio significativo, demostrar resultados concretos en productividad, costos, mano de obra y gestión del riesgo será fundamental para ampliar su aceptación en el agro estadounidense.