La industria florícola de Ecuador continúa consolidándose como uno de los pilares más importantes de la oferta exportable nacional, al superar por segundo año consecutivo la barrera de los US$ 1.000 millones en exportaciones durante 2025, según estimaciones del gremio y exportadores del sector. Esta cifra, aún pendiente de confirmación por parte del Banco Central del Ecuador (BCE), consolida al país como un actor global clave en la producción y comercialización de flores frescas, especialmente de rosa ecuatoriana, que representa una parte dominante de las ventas al exterior.
Los datos preliminares señalan que las exportaciones de flores ecuatorianas durante 2025 oscilaron entre US$ 1.070 y US$ 1.085 millones, lo que significaría un crecimiento cercano al 1,4 % frente al año anterior en términos de valor, a pesar de enfrentar desafíos como aumentos en los costos logísticos, presión de precios y una demanda más selectiva en mercados tradicionales como Estados Unidos y Europa.
Las autoridades y expertos del sector atribuyen la resistencia y el crecimiento del gremio a la diversidad de especies florales que Ecuador exporta, entre ellas la rosa, que concentra alrededor del 76 % de la participación en el mercado internacional, seguida por flores de verano, fillers como Gypsophila y otras variedades en auge.
Estados Unidos se mantiene como el principal destino de las flores ecuatorianas, con compras que alcanzaron alrededor de US$ 286 millones hasta octubre de 2025, lo que representa cerca del 34 % del total exportado. A pesar de que el mercado estadounidense experimentó una caída en la demanda estimada en un 17 % en el último trimestre del año Ecuador ha logrado compensar parte de ese descenso con exportaciones hacia Kazajistán y Países Bajos, que adquirieron US$ 113 millones (13 %) y US$ 102 millones (12 %) respectivamente.
Además de estos destinos, bloques comerciales como Norteamérica (EE. UU. y Canadá), la Unión Europea y Eurasia han mostrado dinamismo en la demanda de productos florales ecuatorianos, lo que diversifica la cartera de mercados y reduce la dependencia de un único destino.
A pesar de los buenos resultados globales, el sector enfrenta desafíos importantes relacionados con la política arancelaria internacional. En particular, las sobretasas impuestas por Estados Unidos que llevaron los aranceles a un 21,8 % para las flores ecuatorianas han impactado en la competitividad frente a otros países exportadores, como Colombia, que disfruta de aranceles más favorables.
Ante esta situación, las autoridades ecuatorianas han iniciado negociaciones para reducir o eliminar esos recargos, junto con otros países como Argentina, El Salvador y Guatemala, lo que podría abrir una “ventana histórica” para mejorar la posición competitiva de Ecuador en ese mercado si se logra una reducción al arancel base de 6,8 %.
El gremio exportador también ha observado cambios en las preferencias del mercado internacional. Si bien la rosa sigue siendo la especie dominante, otras flores como los fillers y variedades como el crisantemo, claveles y alstroemerias han mostrado un repunte en demanda, consolidando un portafolio más diverso que mejora las perspectivas de crecimiento a largo plazo.
Este dinamismo responde a estrategias de los productores y exportadores enfocados en adaptarse a tendencias de consumo globales, incrementar la calidad de los productos y fortalecer la presencia en mercados emergentes.
La industria florícola no solo representa un sector exportador con cifras millonarias, sino que además tiene importantes impactos socioeconómicos en Ecuador. Según análisis previos del sector, la actividad genera decenas de miles de empleos directos e indirectos y representa una fuente significativa de ingresos para comunidades rurales donde se concentra la producción florícola nacional.
La consolidación en el club de los sectores exportadores con más de US$ 1.000 millones posiciona a la floricultura como un pilar dentro de la economía no petrolera del país, diversificando la matriz exportadora ecuatoriana y fortaleciendo la inserción de productos agrícolas en mercados internacionales.
Con un desempeño robusto en 2025, el sector florícola de Ecuador mira hacia adelante con metas ambiciosas de expansión, diversificación de mercados y mejoras en competitividad. Las negociaciones comerciales para reducir barreras arancelarias, así como la adaptación a nuevas tendencias de consumo, serán piezas claves para mantener el crecimiento de las exportaciones y ampliar la contribución del sector al desarrollo económico del país en los próximos años.