En un esfuerzo por contrarrestar los efectos adversos de la temporada invernal en el sector agropecuario, el Gobierno nacional ha decidido destinar aproximadamente USD 87 millones a un plan de contingencia que busca minimizar pérdidas en cultivos y ganado, especialmente ante las variaciones climáticas y fenómenos de lluvia que afectan la capacidad productiva del país.
La inversión fue anunciada por el Ejecutivo y coordinada por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, que ha puesto en marcha un plan de acción preventiva y de apoyo directo a campesinos y productores rurales. Este plan tiene como objetivo principal reducir el impacto de las lluvias, inundaciones y otros factores climáticos propios de la época invernal que pueden disminuir rendimientos de cultivos y afectar la ganadería.
Entre las acciones previstas se encuentra la entrega de paquetes tecnológicos subvencionados, asistencia técnica en campo y capacitación para que los agricultores puedan proteger sus cultivos ante las condiciones adversas del clima. Estos paquetes incluyen semillas, fertilizantes edáficos y foliares, y productos fitosanitarios, que permitirán anticipar problemas de enfermedad y pérdida de rendimiento en diversas especies cultivadas.
Además, los técnicos gubernamentales brindarán acompañamiento continuo en las fincas para observar el comportamiento de los cultivos y tomar medidas preventivas y correctivas oportunas, como el manejo de drenaje o la rehabilitación de terrenos afectados por excesos de agua o inundaciones.
El sector ganadero, que representa una fuente importante de ingresos y seguridad alimentaria en las zonas rurales, también está contemplado dentro del plan. Con los recursos asignados, se implementarán acciones que ayuden a mitigar pérdidas de pasturas, animales enfermos o afectaciones por humedad excesiva, incluyendo asistencia veterinaria y suministros para el cuidado del ganado.
Este tipo de programas preventivos cobra mayor relevancia en un contexto en el que los fenómenos climáticos extremos como exceso de lluvia o cambios abruptos de temperatura pueden causar daños significativos en las actividades productivas. Planificar y actuar con anticipación es clave para salvaguardar la seguridad alimentaria y la estabilidad económica de las poblaciones rurales.
El Gobierno ha resaltado que, más allá del aporte económico, el componente de capacitación técnica es esencial para que los productores puedan responder de forma eficiente ante eventos climáticos adversos. Esto incluye guías sobre técnicas modernas de cultivo o manejo de pasturas, así como el uso de tecnologías de riego y manejo de suelos que aumentan la resiliencia de las explotaciones agrarias ante las lluvias intensas.
De acuerdo con fuentes oficiales, la meta es entregar decenas de miles de kits agrícolas y acompañamiento técnico directo, beneficiando a productores de diversas regiones del país afectadas por el invierno y con riesgo de sufrir pérdidas significativas en su producción agrícola o ganadera.
La agricultura y la ganadería son sectores fundamentales para la economía boliviana y para la seguridad alimentaria de la población, por lo que su protección frente a eventos climáticos extremos es una prioridad. Las inversiones orientadas a la implementación de medidas preventivas ayudan a mejorar la resiliencia del campo, reducen las pérdidas económicas y garantizan la disponibilidad de alimentos incluso en épocas adversas.
Con este plan, el Gobierno busca fortalecer las capacidades de los productores y reducir los riesgos climáticos, al tiempo que promueve una mayor productividad y sostenibilidad en el largo plazo.