El sector agropecuario del Perú comenzó el año 2026 con resultados positivos. De acuerdo con reportes del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), la actividad agropecuaria registró un crecimiento de 4% en enero, en comparación con el mismo mes del año anterior, impulsada principalmente por el incremento en la producción agrícola en diversas regiones del país. Este desempeño refleja la recuperación y dinamismo del campo peruano, donde el aumento en la producción de varios cultivos estratégicos y las condiciones climáticas favorables permitieron elevar los niveles de cosecha y abastecimiento del mercado interno y externo.
El principal motor del crecimiento del sector fue el subsector agrícola, que registró un incremento de 5,6% durante el primer mes del año, mientras que el subsector pecuario también mostró un desempeño positivo con un avance de 1,7%.
Este resultado se explicó principalmente por el aumento en la producción de diversos cultivos que forman parte importante de la canasta agrícola peruana. Entre los productos que mostraron mayor dinamismo se encuentran el tomate, palma aceitera, arroz, arándano, papa, palta, maíz amarillo duro y yuca, cultivos que registraron incrementos significativos en diferentes regiones productoras del país.
El tomate lideró el crecimiento productivo con un aumento de 63,4%, principalmente en la región de Ica, donde las condiciones climáticas y la mayor superficie cultivada permitieron mejorar los rendimientos agrícolas.
Otro producto que destacó fue la palma aceitera, cuya producción creció 51,3% en regiones amazónicas como Ucayali, Huánuco y Loreto, consolidando el papel de esta actividad en el desarrollo agroindustrial de la Amazonía peruana.
Asimismo, el arroz cáscara registró un aumento de 23,3%, impulsado por mayores cosechas en Piura, Tumbes y San Martín, mientras que el arándano, uno de los productos estrella de exportación del país, creció 18,4%, especialmente en regiones de la costa norte como Lambayeque, La Libertad y Áncash.
El informe también destaca el crecimiento de otros cultivos clave para la seguridad alimentaria y la economía rural. La producción de papa aumentó 14,1%, especialmente en regiones andinas como Huánuco, La Libertad y Cajamarca, mientras que la palta registró un incremento similar impulsado por plantaciones en Lima, Cajamarca y Huancavelica.
En el caso del maíz amarillo duro, utilizado principalmente en la alimentación animal y la industria avícola, la producción creció 12,9% en regiones como San Martín, Ucayali y Áncash. También se observó un incremento en la producción de yuca, que aumentó 11% en zonas amazónicas como Amazonas, Cusco y San Martín.
Estos resultados reflejan una diversificación productiva en el campo peruano, donde tanto cultivos tradicionales como productos de exportación contribuyen al crecimiento del sector.
El crecimiento del sector agropecuario durante enero estuvo asociado, en gran medida, a condiciones climáticas favorables para el desarrollo de los cultivos, así como a un aumento en la superficie cosechada en varias regiones del país.
Las lluvias en zonas andinas y amazónicas, junto con temperaturas adecuadas en la costa, permitieron mejorar el rendimiento de los cultivos y garantizar una mayor disponibilidad de productos agrícolas en los mercados nacionales.
Además, el impulso de programas de apoyo al sector agrícola y la creciente demanda de alimentos también contribuyeron a dinamizar la actividad productiva en el campo.
El buen desempeño del sector agropecuario al inicio de 2026 refuerza las perspectivas de crecimiento para el resto del año. El agro continúa siendo uno de los pilares de la economía peruana, no solo por su aporte al Producto Bruto Interno, sino también por su rol clave en la generación de empleo rural y en el abastecimiento de alimentos para la población.
Asimismo, el dinamismo de cultivos de exportación como arándanos, paltas y otros productos agroindustriales consolida la posición del Perú como uno de los principales proveedores agrícolas en los mercados internacionales.
En este contexto, especialistas destacan la importancia de seguir fortaleciendo la infraestructura agrícola, el acceso al agua, la innovación tecnológica y los programas de apoyo a los pequeños productores para mantener el crecimiento del sector y mejorar la competitividad del agro peruano en los próximos años.