Las constantes precipitaciones que han afectado a varias regiones de Bolivia en las últimas semanas han generado importantes pérdidas en el sector agrícola, especialmente en el trópico de Cochabamba, donde las lluvias persistentes han perjudicado cultivos de verduras, frutas y hortalizas, poniendo en riesgo la producción y la seguridad alimentaria de numerosas comunidades rurales.
Según las primeras estimaciones de la Cámara Agropecuaria de Cochabamba (CAC), al menos el 15 % de la producción agrícola nacional está comprometida debido al exceso de humedad en los suelos que provoca saturación y dificulta el desarrollo de plantas y raíces.
En el trópico de Cochabamba, una de las zonas más afectadas, los sembradíos han sufrido problemas estructurales por la acumulación de agua, lo que no solo reduce la productividad sino que podría provocar pérdidas económicas significativas para los productores locales en cultivos esenciales como hortalizas y frutas.
El presidente de la CAC, Roland Morales, señaló la urgencia de que el Gobierno y los productores se reúnan lo antes posible para conformar mesas técnicas de trabajo y evaluar medidas de apoyo para los campesinos afectados, tal como se había comprometido anteriormente en diciembre de 2025.
Estas mesas técnicas permitirían analizar la magnitud de los daños, diseñar estrategias de recuperación y activar mecanismos de asistencia para evitar que la situación se deteriore aún más.
El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) ha advertido que estas lluvias continuarán y que se espera la llegada de un frente frío, lo cual podría agravar aún más las condiciones adversas para el campo boliviano.
La persistencia de este patrón meteorológico plantea desafíos adicionales, ya que el exceso de agua no solo daña cultivos, sino que también puede fomentar enfermedades vegetales y problemas fitosanitarios en las plantaciones afectadas.
Las pérdidas en verduras, frutas y hortalizas pueden tener un impacto directo en los precios al consumidor, ya que la menor oferta de productos frescos podría traducirse en un incremento de los costos para familias y mercados. Además, la agricultura en Cochabamba es una fuente importante de empleo y sustento económico para muchas comunidades rurales, por lo que la afectación climática genera preocupación tanto a nivel local como nacional.
Estos episodios de lluvia se producen dentro de un contexto más amplio de fenómenos atmosféricos que han generado alertas meteorológicas en diversas regiones de Bolivia, donde el exceso de precipitaciones ha sido reportado en diferentes departamentos en los últimos meses.