Bolivia alcanzó uno de los resultados más destacados de su historia agrícola reciente. El ministro de Desarrollo Rural y Tierras, Yamil Flores, anunció que la producción agrícola nacional creció 20 % durante la campaña 2024–2025, un desempeño que supera ampliamente las expectativas y que posiciona al país en un momento clave para consolidar su seguridad alimentaria y fortalecer su capacidad agroexportadora.
De acuerdo con Flores, este incremento convierte a la campaña 2024–2025 en “una de las más exitosas de los últimos años”, no solo por el volumen de producción alcanzado, sino también por el comportamiento positivo de los cultivos esenciales para el consumo interno y para la industria agroalimentaria.
Entre los cultivos que lideraron este crecimiento se encuentran los granos orientados a la agroindustria, fundamentales para la elaboración de alimentos balanceados, aceites, harinas y biocombustibles.
Los rubros con mayor incremento fueron:
Arroz
Soya
Maíz amarillo duro
Trigo
Sorgo
Estos productos, concentrados principalmente en los departamentos del oriente boliviano como Santa Cruz, Beni y Tarija, registraron una expansión significativa gracias a mejores condiciones climáticas, la mecanización creciente, el acceso oportuno a insumos y una planificación coordinada entre el sector público y privado.
La recuperación del rendimiento por hectárea y la expansión de áreas cultivadas contribuyeron también a este avance, impulsando el dinamismo económico de miles de productores medianos y grandes, así como de cooperativas y asociaciones agrícolas.
Además del buen desempeño de los cultivos industriales, el Gobierno informó que los alimentos de la canasta básica también registraron un aumento notable en la producción, logrando un crecimiento promedio del 13 %. Entre los productos con mayor incremento destacan:
Papa
Cebolla
Tomate
Zanahoria
Este repunte beneficia directamente a los consumidores bolivianos, al contribuir a la estabilidad de precios, garantizar abastecimiento continuo en los mercados internos y reducir la necesidad de importaciones en productos sensibles para la seguridad alimentaria.
El ministro Flores destacó que uno de los elementos claves para asegurar el éxito de la campaña fue la provisión oportuna de diésel al sector agrícola. El combustible es esencial para la preparación de suelos, la siembra mecanizada, el riego, la cosecha y el transporte de productos.
En años anteriores, las interrupciones en la distribución de diésel generaron retrasos y pérdidas en el sector. Sin embargo, para esta campaña el Gobierno aseguró el abastecimiento continuo, lo que permitió mantener un ritmo de trabajo estable y prevenir cuellos de botella logísticos en los periodos más críticos de producción.
El crecimiento del 20 % no solo impacta en los volúmenes de producción, sino también en el dinamismo económico del país. La agricultura representa uno de los principales motores del desarrollo rural, generador de empleo y proveedor de materia prima para industrias como alimentos, bebidas, textiles y biocombustibles.
Este resultado también fortalece la balanza comercial agrícola, permitiendo al país reducir importaciones en rubros sensibles y aumentar la autosuficiencia en varios sectores.
Aunque el Gobierno celebra un resultado histórico, el ministro Flores subrayó que aún existen desafíos para mantener este ritmo de crecimiento. Entre los retos para el próximo ciclo destacan:
La necesidad de mejorar la infraestructura de riego,
La ampliación del acceso a tecnología y maquinaria agrícola,
La garantía permanente de combustibles e insumos,
La implementación de políticas de seguro agrícola frente a eventos climáticos extremos.
No obstante, el optimismo predomina en el sector. El desempeño de la campaña 2024–2025 demuestra que Bolivia tiene capacidad para aumentar su productividad de manera sostenida si se mantienen condiciones favorables y se fortalecen las políticas de apoyo a los productores.