Riego tecnificado: la herramienta clave para mejorar rendimientos
Los sistemas incorporados —pivotes, goteo y soluciones híbridas— permiten:
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uso más eficiente del agua,
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reducción de pérdidas por evaporación,
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aplicación controlada de nutrientes,
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mayor estabilidad de los cultivos año a año,
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reducción del riesgo en zonas afectadas por sequías o fenómenos de El Niño y La Niña.
Los expertos señalan que estas 63.400 nuevas hectáreas bajo riego representan un salto significativo en la capacidad de producción para cultivos como maíz, soja, trigo, pasturas, hortalizas y frutales de alto valor.
Resiliencia frente a un clima cada vez más extremo
En los últimos años, Argentina ha enfrentado:
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sequías fuertes,
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lluvias irregulares,
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cambios bruscos de temperaturas,
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estrés hídrico prolongado,
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pérdidas en cultivos extensivos y economías regionales.
La expansión del riego tecnificado se ha convertido en una estrategia esencial para mitigar pérdidas, mejorar la previsibilidad productiva y reducir la vulnerabilidad del sector agropecuario ante eventos climáticos extremos.
Un motor de modernización para el agro
El incremento de la superficie irrigada también ha dinamizado sectores complementarios:
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empresas proveedoras de infraestructura de riego,
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instaladores técnicos,
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fabricantes y distribuidores de maquinaria,
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servicios de mantenimiento y monitoreo,
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desarrollo de sensores, telemetría y agricultura digital.
Se estima que la inversión generada por la incorporación de nuevas hectáreas superó los US$ 350 millones, impactando positivamente en empleo rural y cadenas asociadas.
Regiones que lideran la expansión
Las provincias con mayor crecimiento en hectáreas bajo riego durante el periodo 2023–2025 fueron:
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Córdoba: fuerte impulso en cultivos forrajeros y maíz tardío.
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Mendoza y San Juan: expansión del goteo en frutales, uva y horticultura.
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La Pampa y Buenos Aires: incorporación de pivotes en zonas de alto riesgo hídrico.
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Patagonia Norte: aumento del riego para frutales y producción forrajera.
El fortalecimiento regional es clave para ampliar la producción y apoyar economías locales.
Impacto en la competitividad agrícola
Con más superficie asegurada mediante riego, Argentina mejora su:
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capacidad exportadora,
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estabilidad de oferta interna,
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resistencia a la volatilidad climática,
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eficiencia en el uso del agua,
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adopción de tecnologías de agricultura de precisión.
Esto posiciona al país para competir en mercados internacionales que exigen productos de mayor calidad y menores huellas ambientales.
Perspectivas a corto y mediano plazo
El gobierno argentino y entidades del sector estiman que el país podría sumar otras 50.000 hectáreas irrigadas hacia 2027 si se mantienen los incentivos y la disponibilidad de financiamiento.
Las prioridades serán:
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modernizar sistemas antiguos,
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implementar monitoreo satelital,
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promover el riego presurizado,
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mejorar embalses y captación de agua,
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incentivar la reconversión tecnológica en economías regionales.
La expansión de más de 63.000 hectáreas irrigadas representa un paso decisivo hacia un agro más moderno, eficiente y preparado para los desafíos ambientales del futuro. Argentina avanza con firmeza hacia un modelo agrícola capaz de sostener el crecimiento productivo incluso en escenarios climáticos complejos.