El sector agrícola argentino se prepara para cerrar una de las campañas agrícolas más abundantes de su historia, con una cosecha proyectada en aproximadamente 154,5 millones de toneladas de granos y oleaginosas, superando los niveles productivos de años anteriores gracias a condiciones climáticas favorables y mejores prácticas agronómicas. Sin embargo, a pesar de este volumen récord, los ingresos de divisas por exportaciones durante los primeros meses de 2026 serán menores que lo esperado, generando preocupación entre productores y autoridades económicas. Este fenómeno una contracción en la entrada de dólares a pesar de un alza significativa en la producción se debe a cambios en la liquidación de exportaciones, a la eliminación de retenciones fiscales aplicada a fines de 2025, y al adelanto de ventas externas el año anterior, que adelantó parte de los ingresos esperados para 2026.
Las estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) señalan que la campaña agrícola de 2025/26 consolidará un volumen de producción sin precedentes en Argentina. La proyección de 154,5 millones de toneladas abarca diversos cultivos clave, incluidos soja, maíz, trigo y girasol, y refleja mejoras significativas en rendimientos y extensión sembrada respecto a temporadas precedentes.
Este récord se suma a otras señales de fortaleza exportadora, como el envío de 1,2 millones de toneladas de trigo en noviembre de 2025, el mayor volumen registrado en ese mes para ese cereal, que reafirma la competitividad logística y la capacidad de Argentina en mercados agrícolas globales.
Además, datos complementarios muestran que Argentina ha venido incrementando su producción de granos, con proyecciones de cosecha de maíz estimadas en 61 millones de toneladas, lo que ilustra el dinamismo del agro e indica una capacidad de abastecimiento creciente.
A pesar de estos volúmenes récord, la entrada de divisas por exportaciones agrícolas durante el primer trimestre de 2026 que se proyecta en torno a USD 6.600 millones será menor a los promedios históricos para un período similar y no guarda proporción con la magnitud de la cosecha.
Esta situación se explica por dos factores principales:
Reconfiguración del calendario de liquidación de exportaciones: Parte de los dólares que normalmente se registrarían en 2026 fueron cobrados anticipadamente tras la eliminación de retenciones en septiembre de 2025, cuando se produjo una entrada extraordinaria de divisas cercana a USD 8.000 millones.
Impacto de la eliminación de retenciones fiscales: Al suprimir gravámenes para incentivar la competitividad externa, ciertos flujos de exportación se adelantaron, generando un efecto de arrastre que redujo las liquidaciones posteriores.
Este patrón implica que, aunque la cosecha sea muy grande, el ingreso de divisas no crece de forma proporcional, algo que representa un desafío para la economía argentina, especialmente en un contexto donde los dólares son fundamentales para el equilibrio macroeconómico, el financiamiento externo y la estabilidad cambiaria.
En el conjunto de la campaña histórica, el complejo sojero continúa siendo el principal generador de divisas, con una estimación de USD 19.500 millones, seguido por el maíz con USD 8.200 millones. El trigo y el girasol también aportan montos relevantes, con USD 3.750 millones y USD 2.500 millones respectivamente, reflejando la diversidad del sector productivo nacional.
Estos aportes son clave no solo para las arcas del sector agrícola, sino también para la economía en general, donde los commodities son uno de los pilares de las exportaciones argentinas.
El contraste entre un volumen de producción récord y menores ingresos de divisas plantea retos importantes para la economía del país. Los dólares que ingresan por exportaciones juegan un papel determinante en la balanza de pagos, la capacidad de importación de insumos y bienes, y la estabilidad cambiaria en un contexto regional con fluctuaciones económicas.
Asimismo, el ajuste en retenciones y políticas fiscales del agro está siendo observado por otros países y actores internacionales, dado que puede alterar patrones de exportación y competitividad de Argentina frente a otros productores de granos, como Brasil o Estados Unidos.
Productores agrícolas han destacado que, pese a las buenas noticias de producción, la rentabilidad puede verse afectada por precios internacionales, la estructura de costos y la gestión de ingresos de exportación, lo que complica la percepción de un “beneficio total” de la cosecha récord.
Analistas señalan que la situación pone en evidencia la necesidad de políticas coherentes que fomenten tanto la producción como la estabilidad de ingresos de divisas a lo largo del ciclo agrícola, para asegurar que el crecimiento productivo también se traduzca en beneficios económicos sostenibles.
Argentina enfrenta una paradoja agrícola en 2026: mientras su cosecha alcanza niveles históricos, el ingreso de divisas por exportaciones no refleja ese crecimiento debido al adelanto de ventas y cambios en la política fiscal. Este fenómeno obliga a productores, gobierno y analistas a replantear estrategias para aprovechar plenamente el potencial de uno de los sectores económicos más importantes del país y garantizar que los beneficios productivos se traduzcan en fortaleza económica sostenible.