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ARGENTINA: Alerta por el retroceso de la agricultura sostenible: uno de cada cinco lotes vuelve a la labranza convencional

  • Por INSTITUTO IDIAT
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ARGENTINA: Alerta por el retroceso de la agricultura sostenible: uno de cada cinco lotes vuelve a la labranza convencional

La agricultura argentina registra una tendencia preocupante: cada vez más productores recurren nuevamente a la remoción mecánica del suelo, dejando de lado la siembra directa, una práctica que durante décadas contribuyó a transformar el sistema agrícola nacional.

Según un estudio de la Red de Manejo de Plagas (REM) de Aapresid, realizado sobre 31,71 millones de hectáreas, la superficie bajo siembra directa disminuyó del 82,6 % en la campaña 2024/25 al 80,6 % en 2025/26.

La cifra representa una caída de dos puntos porcentuales en apenas un año y se encuentra considerablemente por debajo del máximo histórico del 93 % alcanzado durante la campaña 2017/18.

Uno de cada cinco lotes vuelve a remover el suelo

El informe advierte que aproximadamente el 19,4 % de la superficie agrícola relevada utiliza prácticas de labranza, una proporción cercana a uno de cada cinco lotes.

Entre las provincias que registraron mayores retrocesos de la siembra directa se encuentran San Luis, Buenos Aires, La Pampa y Chaco.

Por el contrario, Entre Ríos, Santiago del Estero y Santa Fe presentaron incrementos en la superficie manejada bajo este sistema.

Estos resultados reflejan que el fenómeno no responde a una situación uniforme en todo el país, sino a dificultades productivas, económicas y ambientales que varían entre regiones.

Malezas y compactación: los principales desafíos

Uno de los hallazgos más importantes del estudio es que el control de malezas explica el 48,5 % de la superficie sometida a labranza.

Ante la dificultad de controlar determinadas especies, algunos productores recurren nuevamente al arado como una alternativa de manejo.

Otro factor relevante es la compactación del suelo, que representa el 25,6 % de la superficie laboreada, equivalente a aproximadamente 1,57 millones de hectáreas.

A estas dificultades se suman las restricciones en el uso de fitosanitarios, los contratos de arrendamiento de corta duración, el aumento de los costos productivos y las características de determinados cultivos.

Aapresid advierte que estas circunstancias dificultan mantener estrategias de conservación del suelo a largo plazo.

Riesgos para la sostenibilidad agrícola

La siembra directa es una tecnología que permite cultivar sin remover mecánicamente el suelo de manera generalizada, conservando los residuos vegetales sobre la superficie.

Su implementación ha contribuido a reducir la erosión, mejorar el aprovechamiento del agua y favorecer la producción agrícola en regiones con condiciones ambientales exigentes.

De acuerdo con Aapresid, esta práctica permitió reducir el riesgo de erosión en aproximadamente un 33 %, además de contribuir a la conservación del carbono en los suelos.

Por ello, el retorno sostenido a la labranza convencional representa una preocupación para la conservación de los recursos naturales y la productividad agrícola futura.

Sin embargo, la organización aclara que el problema no significa que la siembra directa haya dejado de funcionar, sino que los sistemas productivos necesitan adaptarse a nuevos desafíos.

Tecnología e innovación para recuperar la siembra directa

Frente a este escenario, los especialistas destacan la necesidad de fortalecer las prácticas agronómicas mediante soluciones integrales.

Entre las principales estrategias se encuentran la diversificación de cultivos, la incorporación de coberturas vegetales, el monitoreo de malezas, el manejo del tránsito de maquinaria y la aplicación de tecnologías adaptadas a las condiciones de cada región.

Investigaciones citadas por Aapresid indican que recurrir ocasionalmente a la labranza no necesariamente ofrece soluciones duraderas frente a las malezas o la compactación.

En particular, las intervenciones mecánicas para aliviar la compactación pueden perder sus efectos en menos de 17 meses si no se acompañan de prácticas preventivas.

Argentina enfrenta el reto de proteger sus suelos agrícolas

El retroceso de la siembra directa plantea un desafío para uno de los principales países productores y exportadores agrícolas de América Latina.

La sostenibilidad de la producción dependerá de la capacidad de los agricultores, investigadores y entidades del sector para desarrollar estrategias que permitan mantener la productividad sin comprometer la calidad del suelo.

El desafío para Argentina no consiste únicamente en recuperar la superficie bajo siembra directa, sino en fortalecer un modelo agrícola más eficiente, resiliente y sostenible, capaz de responder a las nuevas condiciones productivas y ambientales.