Uruguay activa medidas preventivas ante las proyecciones de El Niño
El Gobierno de Uruguay reforzó su estrategia de prevención frente a los riesgos climáticos que podrían afectar al sector agropecuario durante los próximos meses. El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, declaró el 16 de octubre de 2026 el estado de alerta institucional para el ministerio y los organismos vinculados con la actividad agropecuaria.
La medida responde a las proyecciones del Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet), que anticipan un episodio de El Niño de intensidad fuerte o muy fuerte durante el período 2026-2027.
La resolución también se enmarca en la alerta institucional emitida el 12 de agosto por la Junta Nacional de Emergencias y Reducción de Riesgos, como parte de las acciones nacionales de preparación ante posibles eventos climáticos extremos.
El fenómeno de El Niño está relacionado con el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial y puede modificar los patrones de precipitaciones y temperaturas en diferentes regiones del planeta.
En Uruguay, estos cambios pueden favorecer episodios de lluvias superiores a los valores habituales, aunque sus efectos específicos dependerán de la evolución de las condiciones atmosféricas y oceánicas.
La declaración ministerial constituye una medida preventiva y no implica que se hayan producido daños agropecuarios generalizados ni que exista una emergencia declarada en todas las zonas productivas.
Grupo interinstitucional trabajará permanentemente en un plan de contingencia
Como parte de la resolución, el MGAP dispuso mantener en sesión permanente al grupo interinstitucional de monitoreo y gestión de la emergencia agroclimática, que funciona desde finales de 2025.
Este equipo está integrado por las unidades ejecutoras y oficinas del ministerio, la Unidad Agroalimentaria Metropolitana (UAM) y los institutos agropecuarios.
Su trabajo estará orientado a fortalecer la vigilancia de las condiciones climáticas, facilitar el intercambio de información y desarrollar un plan de contingencia que permita responder oportunamente ante situaciones adversas.
La estrategia contempla una coordinación centralizada con el Gobierno nacional, las intendencias, los Comités Departamentales de Emergencias y los Centros Coordinadores de Emergencias Departamentales.
Uno de sus principales objetivos es fortalecer el Sistema de Alerta Temprana, herramienta destinada a mejorar la capacidad de anticipación frente a amenazas meteorológicas.
La coordinación entre instituciones permitirá organizar respuestas según las características de cada territorio y las necesidades que puedan surgir en las diferentes actividades agropecuarias.
Gobierno prepara herramientas financieras para proteger a los productores rurales
Además de las medidas de coordinación y vigilancia, el ministerio dispuso estudiar mecanismos financieros que permitan reducir la vulnerabilidad económica de las explotaciones agropecuarias.
La Resolución N.º 1.502/026 identifica tres instrumentos que podrían utilizarse: Microcrédito-MGAP, Microfinanzas del Banco de la República Oriental del Uruguay (BROU) y el Sistema Nacional de Garantías (SIGa-CND).
Estas alternativas se consideran para financiar gastos e inversiones antes, durante o después de eventuales fenómenos climáticos adversos.
La resolución establece que el grupo de trabajo estará coordinado por el subsecretario de Ganadería, Agricultura y Pesca, Matías Carámbula, quien tendrá a su cargo la articulación institucional de las acciones preparatorias.
El ministro Alfredo Fratti destacó la importancia de anticiparse a los eventos extremos y recordó la experiencia reciente de las instituciones agropecuarias frente a condiciones de sequía.
El Gobierno no anunció montos específicos de financiamiento, plazos de solicitud ni nuevas líneas de crédito formalmente habilitadas. Estas herramientas deberán ser evaluadas y coordinadas con los organismos correspondientes.
La alerta institucional representa un paso preventivo para proteger la continuidad de las actividades agrícolas y ganaderas ante un escenario climático potencialmente adverso. La efectividad de las medidas dependerá de la evolución del fenómeno, la información meteorológica disponible y la capacidad de coordinación entre las autoridades nacionales, departamentales y los productores.