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El Niño 2026 supera 90% de probabilidad con intensidad muy fuerte

  • Por INSTITUTO IDIAT
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El Niño 2026 supera 90% de probabilidad con intensidad muy fuerte
Foto: agrolatam.com

El fenómeno El Niño 2026 alcanzó una probabilidad superior al 90% de desarrollarse con intensidad catalogada como "muy fuerte" durante el otoño e invierno del hemisferio norte 2026-27, según datos publicados en agosto de 2026 por el Centro de Predicción Climática de Estados Unidos. El calentamiento sostenido del Pacífico ecuatorial coloca a América Latina y Asia-Pacífico entre las regiones de mayor atención para el sector agrícola y los mercados de materias primas.

Señales oceánicas que aceleran el alerta

Las anomalías de temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial oriental superaron los +2 °C, mientras el sistema océano-atmósfera muestra condiciones consistentes con un evento en plena fase de fortalecimiento. Las proyecciones climáticas apuntan a una intensificación hacia finales de 2026, con la posibilidad de que el episodio alcance niveles excepcionales comparables a los registrados en 1982-83 y 1997-98, períodos asociados a impactos económicos de alcance global que se extendieron durante varios años.

El sector empresarial incorpora el fenómeno a sus decisiones

El cambio de escenario climático ya se refleja en el ámbito corporativo. Un relevamiento internacional identificó referencias a El Niño en 1.443 documentos de 478 compañías entre mayo y comienzos de agosto de 2026, con menciones durante presentaciones de resultados que alcanzaron su nivel más alto desde 2019. Los sectores de alimentos, agricultura y productos químicos figuran entre los que evalúan exposición y planes de contingencia, lo que indica que el fenómeno ha pasado a ser considerado una variable productiva y comercial, no solo climática.

Impacto heterogéneo sobre las grandes regiones productoras

Para América Latina, la atención se concentra en las principales zonas de producción de soja, maíz, café, azúcar, carne y frutas, commodities con peso estratégico en el abastecimiento mundial. Sin embargo, los efectos del fenómeno no son uniformes: El Niño puede favorecer las precipitaciones en determinadas áreas y generar condiciones adversas en otras, incluso dentro de un mismo país. Entre los países bajo seguimiento figuran Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Chile, Perú y Colombia.

Las consecuencias sobre la producción dependerán de la región específica, el tipo de cultivo afectado y el momento del ciclo agrícola en que se registren las anomalías. Un evento de mayor intensidad no implica automáticamente pérdidas generalizadas en todos los territorios.

Cadenas de valor y precios internacionales, en observación

Posibles disrupciones en grandes países exportadores podrían reducir la oferta disponible en los mercados internacionales y presionar las cotizaciones de granos y oleaginosas. La ecuación también alcanza a insumos como fertilizantes y fitosanitarios, así como a la logística de almacenamiento, transporte y procesamiento agroindustrial. En un sistema agroalimentario altamente interconectado, un evento climático de magnitud puede propagarse desde los cinturones productivos hasta las cadenas globales de abastecimiento.

En las próximas semanas, la evolución de las condiciones en el Pacífico y los pronósticos nacionales y regionales definirán con mayor precisión dónde se concentrarán los mayores efectos sobre la campaña agrícola 2026-27. Las autoridades climáticas y los organismos sectoriales continúan el monitoreo del fenómeno.

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