El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció uno de los mayores paquetes de apoyo económico dirigidos al sector agrícola en los últimos años: un programa de subsidios por US$12 mil millones diseñado para asistir a los productores rurales afectados por las recientes dificultades del mercado, incluyendo la guerra comercial con China y los costos elevados de insumos agrícolas. La medida, oficializada por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), busca proporcionar un alivio inmediato a los agricultores que enfrentan condiciones económicas adversas y garantizar que puedan continuar con sus operaciones productivas durante la transición hacia un mercado más estable y con mejores oportunidades comerciales.
El paquete de ayuda que fue adelantado por la administración antes de finalizar 2025 contempla aproximadamente US$11 mil millones destinados a programas de asistencia para cultivos extensivos (“row crops”), como maíz, trigo, arroz y algodón, y US$1 mil millones adicionales para cultivos especializados y otros productos agrícolas no cubiertos por el programa principal.
Esta asistencia será distribuida bajo el nuevo Farmer Bridge Assistance Program, un esquema que busca “servir de puente” entre las pérdidas económicas actuales y el momento en que entren en vigencia otras reformas estructurales más profundas en la política agrícola estadounidense.
Las autoridades del USDA indicaron que los pagos se basarán en fórmulas proporcionales según las hectáreas sembradas de cada uno de los cultivos contemplados y se espera que sean liberados antes de finales de febrero de 2026, una vez que los agricultores completen sus reportes de superficie de siembra para el año 2025.
La decisión llega tras años de desafíos para los productores, quienes han sufrido el impacto de las medidas arancelarias impuestas por la administración estadounidense y las represalias de sus socios comerciales, especialmente China, uno de los principales compradores de productos agrícolas de Estados Unidos como la soja.
Este paquete de US$12 mil millones se suma a otros programas de apoyo entregados en los últimos años; según registros oficiales, desde 2025 se han distribuido más de US$30 mil millones en asistencia ad hoc a los agricultores a través de diferentes mecanismos gubernamentales.
Los productores han manifestado alivio por la llegada de estos recursos, aunque algunos líderes del sector también han señalado que se trata de una respuesta temporal ante desafíos estructurales más prolongados en los mercados internacionales y locales.
Representantes de asociaciones agrícolas norteamericanas han acogido el apoyo como una ayuda oportuna que permitirá a muchos agricultores asegurar insumos clave como semillas, fertilizantes y servicios agrícolas esenciales para la próxima temporada de siembra.
Sin embargo, también hay voces críticas que consideran que, más allá de los subsidios, se requieren políticas a largo plazo que fortalezcan la competitividad del sector, mejoren el acceso a mercados internacionales y reduzcan la dependencia de medidas de emergencia para afrontar crisis periódicas.
El impacto de este paquete de ayuda se espera que sea significativo en los próximos meses, ya que los productores reciben liquidez para continuar sus operaciones y planificar las actividades productivas de 2026. Además, se prevé que estos recursos contribuyan a mitigar la volatilidad de precios y a estabilizar el ingreso de miles de familias rurales que dependen de la agricultura como principal actividad económica.
Este paquete también se anuncia en un momento en que el gobierno estadounidense promueve nuevas negociaciones comerciales y la apertura de mercados para los productos agrícolas fuera de China, con el fin de diversificar destinos de exportación y reducir la vulnerabilidad a factores externos como disputas arancelarias o barreras comerciales.