De una semilla de amaranto a una colección de importancia regional
La historia del Banco de Germoplasma del INIAP comenzó en 1981, cuando se recolectó en la provincia de Cañar una muestra de amaranto identificada con el código ECU-001. Aquella primera incorporación marcó el inicio de un proceso de conservación que, cuatro décadas y media después, reúne material genético de aproximadamente mil especies de plantas cultivadas y sus parientes silvestres.
Actualmente, la institución figura entre los cuatro bancos de agrobiodiversidad más grandes de América Latina, según información oficial del INIAP.
La colección incluye cultivos fundamentales para la alimentación y la economía agrícola ecuatoriana, como papa, maíz, quinua, fréjol, yuca, camote y diversos frutales andinos. También conserva plantas medicinales y especies tradicionales vinculadas a los sistemas productivos rurales.
Uno de sus componentes más destacados es la colección de cacao, integrada por cerca de 2.500 muestras y considerada por la institución como la más grande de América Latina.
El Departamento Nacional de Recursos Fitogenéticos (DENAREF), dirigido por el investigador César Tapia, coordina las actividades de conservación y aprovechamiento científico de estos recursos.
Entre noviembre de 2023 y octubre de 2025, el banco incorporó 670 nuevas muestras correspondientes a 41 especies, ampliando su capacidad para preservar la diversidad vegetal ecuatoriana.
Tecnología especializada para conservar semillas y recursos genéticos
La protección de este patrimonio agrícola requiere métodos científicos adaptados a las características de cada especie.
El INIAP utiliza cuatro estrategias principales: almacenamiento en cámaras frías, mantenimiento de colecciones vivas en campo, conservación de tejidos vegetales mediante técnicas in vitro y crioconservación en nitrógeno líquido a temperaturas de hasta -196 °C.
Estos procedimientos permiten conservar materiales genéticos que podrían resultar fundamentales para desarrollar variedades agrícolas con características productivas específicas o mayor capacidad de adaptación frente a condiciones ambientales adversas.
La labor también tiene alcance internacional. Durante 2025, Ecuador completó el envío de más de 800 accesiones de chocho, maíz, quinua y amaranto a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, en Noruega.
Este mecanismo proporciona una copia de seguridad del material vegetal conservado en el país y contribuye a proteger recursos genéticos frente a desastres naturales y otras emergencias.
Ese mismo año, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reconoció al INIAP por su trabajo en protección vegetal sostenible.
Investigación agrícola y nuevas metas hacia 2028
Además de conservar semillas, el Banco de Germoplasma suministra material vegetal para investigaciones y programas de mejoramiento genético. También contribuye a la restitución de semillas y plantas a la agricultura familiar y participa en iniciativas comunitarias relacionadas con la agrobiodiversidad.
Estas actividades permiten conectar la conservación científica con las necesidades de productores y comunidades rurales.
El trabajo institucional cuenta con recursos nacionales e internacionales, incluido el Fondo de Investigación para la Agrobiodiversidad, Semillas y Agricultura Sustentable (FIASA), que apoya iniciativas de investigación y conservación agrícola.
De cara a 2028, el INIAP contempla caracterizar al menos el 30 % del germoplasma conservado, fortalecer sus sistemas de almacenamiento en frío y cultivo in vitro, y trasladar su información al sistema digital GRIN-Global.
Esta modernización busca facilitar el acceso de investigadores y especialistas en mejoramiento vegetal a los datos disponibles.
Tras 45 años de actividad, el Banco de Germoplasma del INIAP mantiene un papel fundamental en la preservación de los recursos genéticos de Ecuador. Su trabajo científico proporciona una base para desarrollar nuevas investigaciones, conservar cultivos tradicionales y fortalecer la capacidad de respuesta de la agricultura frente a los desafíos ambientales y alimentarios.