Chile dio un paso significativo hacia la consolidación de un marco regulatorio claro para la biotecnología agrícola, con la presentación de una propuesta de resolución por parte del Ministerio de Agricultura y el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) que busca formalizar y transparentar los criterios técnicos para evaluar materiales vegetales producidos con Nuevas Técnicas de Mejoramiento (NBT, por su sigla en inglés). Esta iniciativa refuerza la seguridad alimentaria, promueve la innovación agrícola y mejora la adaptación de cultivos al cambio climático, posicionando al país a la vanguardia de la biotecnología en América Latina.
La propuesta de resolución, presentada el 19 de enero de 2026, establece un procedimiento técnico detallado que permitirá distinguir con precisión entre materiales vegetales desarrollados mediante NBTs —como edición genética con herramientas como CRISPR y TALEN— y los organismos genéticamente modificados (OGM) tradicionales, que incorporan genes de otras especies. Esta distinción es clave para aplicar la normativa correspondiente con claridad, fortalecer la fiscalización y ofrecer certeza jurídica a desarrolladores y agricultores.
Esta iniciativa se basa en prácticas que el SAG aplica desde hace más de ocho años, pero ahora busca formalizarlas en una resolución con respaldo normativo que aumente la transparencia y confianza pública en el uso de biotecnología moderna en agricultura. El procedimiento propuesto será obligatorio y previo al uso de cualquier material en el campo, lo que permitirá garantizar que cada desarrollo sea clasificado correctamente y evaluado con criterios técnicos consistentes.
Uno de los objetivos centrales de esta regulación es fortalecer la seguridad alimentaria nacional, al facilitar el acceso a cultivos más sostenibles, nutritivos y resistentes a las condiciones ambientales adversas. Las NBTs permiten acelerar el desarrollo de variedades adaptadas a estrés por sequía, salinidad o plagas, reduciendo el tiempo y los costos asociados al mejoramiento tradicional de cultivos.
El director ejecutivo de ChileBio, Dr. Miguel Ángel Sánchez, destacó que esta formalización regulatoria, basada en ciencia y alineada con tendencias globales, permitirá a los agricultores acceder a productos innovadores, impulsará la competitividad del sector biotecnológico chileno y contribuirá al desarrollo de alimentos más sostenibles y nutritivos.
La propuesta de resolución fue presentada junto con un proceso de consulta pública de alcance nacional e internacional, que permanecerá abierto por 60 días. El objetivo de esta consulta es recopilar aportes de diversos actores del sector agrícola, científico, empresarial y de la sociedad civil antes de la entrada en vigencia de la resolución hacia fines de mayo de 2026.
Este enfoque participativo busca enriquecer el marco regulatorio, asegurar que la normativa refleje las necesidades del país y garantice altos estándares de seguridad para los consumidores, agricultores y el medio ambiente.
Chile ha sido reconocido como un actor importante en la biotecnología agrícola, especialmente en la producción de semillas y en programas de investigación que apoyan mercados internacionales. La claridad regulatoria para NBTs es vista como un factor clave para mantener y potenciar este liderazgo regional, ya que muchos países están revisando y actualizando sus marcos normativos para incluir tecnologías modernas de mejoramiento genético.
En un contexto mundial donde la biotecnología juega un papel crucial para enfrentar los desafíos del cambio climático y satisfacer la creciente demanda de alimentos, contar con un marco regulatorio robusto y basado en evidencia científica se vuelve un elemento estratégico para atraer inversiones, estimular la innovación y consolidar la posición de Chile como un centro de biotecnología agrícola.