El estado brasileño de Mato Grosso se consolidó como uno de los polos agroindustriales más dinámicos del mundo: con apenas el 15% de su territorio destinado a la producción agrícola, genera el 12% de la soja mundial y representa el 24% del producto bruto agropecuario de Brasil, según un informe elaborado por la consultora AZ-Group tras una visita técnica al estado realizada por productores argentinos de las zonas de Roque Pérez, Saladillo, Bragado y Santiago del Estero.
De tierras limitadas a potencia exportadora
Con una superficie de 900.000 kilómetros cuadrados y ubicado en el centro-oeste del país, lejos de los principales puertos de exportación, Mato Grosso enfrenta condicionantes logísticos y edáficos significativos. Sin embargo, lidera la producción nacional de soja, maíz y algodón. El informe de AZ-Group atribuye este resultado a una combinación de emprendimiento privado y apoyo sostenido del Estado federal, junto con una organización sectorial de largo plazo.
La entidad gremial Famato, financiada con aportes voluntarios de los productores, cuenta con un brazo técnico denominado IMEA que genera estadísticas, análisis de mercado y proyecciones estratégicas para toda la cadena. Además, 204 de los 520 diputados del Congreso brasileño representan a cadenas agroindustriales, lo que otorga al sector una influencia política considerable.
El etanol de maíz como motor de transformación
Uno de los factores de mayor impacto en la última década fue la expansión del etanol de maíz. En 2020, el estado procesaba 1 millón de toneladas de maíz para producir alcohol; en 2025 esa cifra ascendió a 23 millones de toneladas, según datos del informe. Mato Grosso es el segundo productor de etanol de maíz de Brasil.
«La expansión del etanol de maíz es uno de los grandes motores de transformación del estado», señaló Diego Curat, director de AZ-Group, al detallar que esta industria generó demanda local para el cereal, estabilizó precios y dinamizó empleo e inversiones en origen.
La planta de Agrícola Alvorada, una de las principales de la región, integra acopio, comercialización de granos, provisión de insumos y fabricación de etanol, con capacidad de almacenamiento cercana a dos millones de toneladas.
Escala, integración y modelos productivos
La delegación visitó el establecimiento Bom Jesús, que maneja 380.000 hectáreas combinando soja, maíz, algodón, eucaliptus, acopio y ganadería intensiva. El sistema ganadero articula recría pastoril con terminación a pasto y suplementación energética, alcanzando ganancias de hasta 1,8 kilogramos por cabeza por día.
También se recorrió Novapec, un modelo de terminación bovina que combina pasturas tropicales —Panicum maximum y Brachiaria sp— con suplementación equivalente al 1,5-2% del peso vivo, permitiendo que los animales pasen de 360-400 kilogramos a 560-600 kilogramos en el ciclo productivo.
En el plano logístico, representantes de Cargill destacaron el avance del transporte ferroviario como herramienta para reducir costos de flete desde una región mediterránea. No obstante, el tren todavía cubre una proporción acotada del volumen total comercializado, según consignó el informe.
Preservación ambiental y perspectivas
El informe subraya que solo el 15% del territorio de Mato Grosso está bajo uso agrícola, mientras que una parte significativa permanece bajo distintos regímenes de preservación ambiental. Nicolás Udaquiola, también director de AZ-Group, indicó que el desarrollo agroindustrial coexiste con marcos de conservación activos en el estado.
El contraste con Argentina es marcado: hace dos décadas ambos países cosechaban volúmenes similares de soja y maíz; hoy Brasil produce 180 millones de toneladas de soja frente a 50 millones argentinas, y 140 millones de maíz frente a 60 millones, según los datos citados por la consultora en su reporte.