La sequía agrícola en Perú se perfila como una de las principales amenazas para el sector productivo del país durante los próximos meses. Según datos del Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred), un total de 76 distritos se encuentran en condición de riesgo muy alto, con proyecciones que se extienden hasta marzo de 2027 debido a la influencia del Fenómeno El Niño.
Millones de hectáreas agrícolas bajo amenaza climática
La superficie agrícola nacional enfrenta un escenario de vulnerabilidad extendida. Las condiciones climáticas extremas derivadas del Fenómeno El Niño no solo generan riesgo de huaicos e inundaciones en zonas costeras y andinas, sino que también exponen vastas extensiones de tierras cultivables a déficits hídricos severos que pueden comprometer la producción de alimentos a nivel regional.
El impacto potencial sobre los cultivos afecta tanto a regiones de la sierra como de la selva alta, donde la irregularidad en las precipitaciones altera los ciclos agrícolas y reduce la disponibilidad de agua para riego. Esta situación pone en riesgo la continuidad productiva de miles de agricultores que dependen de condiciones climáticas estables para sus cosechas.
Cenepred identifica los distritos en mayor riesgo
De acuerdo con el informe técnico elaborado por Cenepred, los 76 distritos catalogados en nivel de riesgo muy alto concentran una proporción significativa de la actividad agropecuaria del país. La clasificación fue elaborada a partir de variables como la exposición a déficit pluviométrico, la fragilidad de los sistemas de riego existentes y la capacidad de respuesta institucional local.
La identificación territorial de estas zonas permite a las autoridades sectoriales priorizar acciones de contingencia, distribución de insumos y asistencia técnica para agricultores en las áreas más vulnerables antes de que los efectos del fenómeno climático alcancen su mayor intensidad.
Contexto: El Niño como factor de riesgo ampliado
El Fenómeno El Niño genera patrones climáticos que pueden derivar simultáneamente en exceso hídrico en algunas regiones y en sequía prolongada en otras, complejizando la respuesta del Estado y la planificación agrícola. Esta dualidad representa un desafío particular para el Perú, cuya geografía diversa amplifica los contrastes entre zonas afectadas.
Las proyecciones oficiales indican que las condiciones de riesgo se mantendrán activas al menos hasta el primer trimestre de 2027, lo que exige una respuesta sostenida y no solo medidas de emergencia inmediata. El período comprende ciclos agrícolas completos, lo que eleva la magnitud del impacto potencial sobre la seguridad alimentaria.
Próximos pasos institucionales
Frente a este panorama, las entidades competentes, entre ellas el Ministerio de Agricultura y Riego y los gobiernos regionales, deberán coordinar planes de contingencia que contemplen la habilitación de sistemas de riego alternativos, la provisión de semillas adaptadas a condiciones de estrés hídrico y el monitoreo continuo de las zonas declaradas en riesgo. Cenepred continuará actualizando los mapas de riesgo a medida que evolucionen las variables climáticas asociadas al fenómeno.