La producción de granos básicos en México acumuló una pérdida de 4.74 millones de toneladas entre 2018 y 2026, lo que representa una contracción del 13% en ocho años, de acuerdo con un informe especial del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) publicado en 2026.
Caída generalizada en todos los cultivos clave
El volumen total de granos básicos producidos en el país retrocedió de 36.45 millones de toneladas en 2018 a 31.71 millones en 2026. La contracción no estuvo concentrada en un único cultivo: maíz, sorgo, trigo, frijol, arroz palay y soya registraron descensos en el periodo analizado, precisamente cuando el consumo nacional y las demandas de las cadenas alimentaria, pecuaria e industrial continuaron creciendo.
La superficie cosechada también se redujo, al pasar de 10.80 a 9.56 millones de hectáreas, una baja de 11.4%. El rendimiento promedio nacional descendió de 3.38 a 3.32 toneladas por hectárea durante el mismo lapso.
El maíz concentra la mayor pérdida en volumen
El maíz, principal insumo de la industria tortillera y de las cadenas pecuarias, registró la pérdida más alta en términos absolutos: su producción bajó de 27.17 a 24.10 millones de toneladas, un retroceso de 3.07 millones de toneladas equivalente al 11.3%. La superficie cultivada disminuyó en cerca de 591 mil hectáreas y el rendimiento de 2026, de 3.69 toneladas por hectárea, no alcanzó las 3.81 toneladas por hectárea de 2018.
El trigo y el frijol encabezaron las caídas porcentuales: el primero perdió 24.7% de su volumen, equivalente a 727 mil toneladas menos, con efecto directo sobre la industria harinera; el segundo retrocedió 21.6%, con 258 mil toneladas menos, cultivo que sigue expuesto a sequías por su alta dependencia del temporal. El sorgo cayó 13.1%, el arroz palay 13.4% y la soya 13.2%.
La recuperación parcial de 2026 no revierte la tendencia
El GCMA reconoció que la producción total creció 2.2% frente a 2025, impulsada principalmente por una recuperación en maíz y trigo. Sin embargo, el organismo advirtió que el avance es insuficiente: el volumen actual permanece por debajo del registrado en 2018 y se ubica 14.3% por debajo del máximo reciente alcanzado en 2023. Sorgo, frijol y arroz palay volvieron a disminuir en 2026 respecto al año anterior.
«La seguridad alimentaria no puede sostenerse únicamente en importaciones, porque cada tonelada que México deja de producir significa menor ingreso rural, menos actividad económica regional y mayor exposición a volatilidad de precios», señaló el GCMA en su informe.
Factores estructurales detrás del deterioro
El grupo consultor identificó un conjunto de causas que explican la contracción productiva: sequías recurrentes, costos de producción elevados, reducción de márgenes para el productor, precios internacionales débiles, inseguridad en zonas rurales, acceso limitado a financiamiento competitivo y baja adopción de tecnología agrícola. Paralelamente, las principales potencias agrícolas mundiales han avanzado en genética, mecanización, riego tecnificado y agricultura de precisión, ampliando la brecha de productividad.
Ante el diagnóstico, el GCMA planteó la necesidad de transitar hacia una política productiva de Estado que contemple ingresos garantizados para productores, seguros agrícolas integrales, financiamiento oportuno, coberturas ante volatilidad de precios y certidumbre regulatoria para atraer inversión privada al campo mexicano.