Tres parques solares darán energía propia a las estaciones de bombeo del Adaja y recortarán de inmediato la factura eléctrica de los regantes abulenses.
Claves rápidas
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Puesta en marcha en agosto de tres plantas fotovoltaicas para el riego del Adaja.
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Ubicación: Magazos, Nava de Arévalo y Gutierre-Muñoz.
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Potencia conjunta aproximada: 1,2 MWp para cubrir picos de campaña.
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Ahorro estimado: ~125.000 € anuales y menor exposición a la volatilidad eléctrica.
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Beneficio directo para unos 200 agricultores de la zona.
¿Qué se pone en marcha?
El sistema de riego del río Adaja activará este mes tres plantas fotovoltaicas que alimentarán en autoconsumo las estaciones de bombeo conectadas al pantano de Las Cogotas. El encendido culmina un despliegue técnico que incluyó obra civil, tendido eléctrico y la instalación de transformadores.
Dónde y con qué potencia
Los parques se distribuyen en Magazos, Nava de Arévalo y Gutierre-Muñoz, con una potencia total cercana a 1,2 MWp. Están dimensionados para acompañar las curvas diarias de riego, reduciendo potencia contratada en horas punta y mejorando la estabilidad operativa del sistema.
Impacto inmediato para el campo
La generación propia rebaja el coste energético del riego y protege a las comunidades de regantes frente a subidas del precio de la luz. El ahorro proyectado —en torno a 125.000 € al año— se traducirá en más margen para el agricultor y en mayor resiliencia ante episodios de calor y sequía.
Inversión y modelo
Con una inversión aproximada de 1,3 millones de euros, el proyecto combina financiación pública y aportes de la Comunidad de Regantes del río Adaja. La operación se orienta a autoconsumo sin vertido a red, simplificando trámites y enfocando cada kilovatio generado en el bombeo de agua.
Lo que viene
Durante agosto se realizarán pruebas de ajuste para afinar la sincronización entre radiación solar, demanda hídrica y curvas de bombeo. A partir de ahí, el objetivo es cerrar campaña con ahorros medibles, planificar ampliaciones futuras y explorar digitalización del riego con sensores y telemetría para exprimir cada m³ de agua y cada kWh producido.
Bottom line: El Adaja coloca a Ávila en el mapa de los regadíos solares inteligentes: menos costes, más autonomía energética y un paso firme hacia un modelo agrícola competitivo y sostenible.