El fenómeno El Niño se instaló en el Pacífico ecuatorial con casi tres meses de adelanto respecto a las proyecciones iniciales, según confirmaron el 11 de junio de 2026 las autoridades ambientales colombianas y organismos climáticos internacionales. La anticipación eleva la presión sobre el sector eléctrico, la agricultura y el abastecimiento de agua potable en el país durante el segundo semestre del año.
Confirmación oficial y magnitud del evento
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y modelos climáticos internacionales registraron un elevado contenido de calor subsuperficial y un acoplamiento océano-atmósfera propio de la fase cálida del ENOS (El Niño-Oscilación del Sur). Los datos asignan una probabilidad del 63% de que el evento alcance intensidad muy fuerte, mientras que el consenso científico sitúa en 96% las posibilidades de que el fenómeno se mantenga activo durante noviembre, diciembre y enero de 2027.
"Confirmamos que ha iniciado el fenómeno de El Niño. Hoy vemos cómo ese escenario se materializa cerca de tres meses antes de lo que indicaban las proyecciones iniciales", señaló la ministra de Ambiente, Irene Vélez, quien llamó a reforzar el ahorro de agua y energía, prevenir incendios forestales y evitar quemas abiertas.
Impacto esperado en el territorio colombiano
Las regiones Caribe, Andina y Pacífica serán las más afectadas por el déficit hídrico proyectado para el segundo semestre de 2026. Entre las consecuencias directas que anticipan los expertos se encuentran:
- Reducción de caudales en ríos y fuentes hídricas principales.
- Descenso en los niveles de embalses, con afectación directa a la generación eléctrica.
- Temperaturas por encima de los promedios históricos.
- Mayor riesgo de incendios forestales en zonas boscosas y de páramo.
- Presión sobre el abastecimiento de agua potable en centros urbanos y rurales.
Llamado a activar planes de contingencia
La directora del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), Ghisliane Echeverry Prieto, instó a las autoridades locales y a las comunidades a poner en marcha planes de contingencia y fortalecer la gestión del recurso hídrico con el objetivo de reducir riesgos y proteger vidas humanas. El llamado se extiende a los sectores productivos que dependen del agua como insumo esencial, incluidos la generación eléctrica y la producción agrícola.
Con el fenómeno ya activo y una duración proyectada que se extendería hasta comienzos de 2027, los organismos gubernamentales colombianos trabajan en la coordinación interinstitucional para mitigar los efectos del que podría convertirse en uno de los eventos El Niño más intensos desde 1950.