Un equipo de investigadores de la Academia de Ciencias Agrícolas y Forestales de Pekín logró producir casi 11,5 toneladas de trigo por hectárea en pleno desierto de Taklamakán, estableciendo un rendimiento que duplica el promedio nacional registrado en China durante el año previo y abriendo perspectivas para expandir la frontera agrícola en regiones áridas.
Una variedad diseñada para condiciones extremas
El resultado proviene del desarrollo de Jingmai 189, una variedad de semilla creada específicamente para sobrevivir en suelos salinos con escasa disponibilidad hídrica y bajo contenido de nutrientes. El Instituto de Investigación del Trigo Híbrido, dependiente de la Academia de Ciencias Agrícolas y Forestales de Pekín, diseñó esta semilla con el objetivo concreto de hacer viable el cultivo en terrenos donde las variedades convencionales no prosperan.
Las pruebas se realizaron en una parcela experimental dentro del desierto, donde las condiciones de aridez y salinidad representan uno de los mayores desafíos agronómicos. El volumen cosechado superó ampliamente las proyecciones iniciales del equipo técnico, según reconocieron los propios responsables del proyecto.
Rendimiento que supera las expectativas del proyecto
La producción obtenida de 11,5 toneladas por hectárea contrasta de forma significativa con el rendimiento medio nacional de China en trigo del año anterior. Desde el Instituto de Investigación del Trigo Híbrido confirmaron que los resultados excedieron con claridad sus estimaciones previas, lo que refuerza la viabilidad técnica de la iniciativa como modelo replicable en otras geografías con características similares.
Los responsables del proyecto señalaron que la genética de esta semilla y su interacción favorable con el entorno desértico pueden servir de referencia para crear nuevos espacios agrícolas en las zonas más afectadas por la sequía.
Contexto: presión sobre las tierras cultivables globales
El avance de la desertificación y la reducción de superficies aptas para la agricultura constituyen desafíos crecientes para la seguridad alimentaria mundial. Numerosos países en Asia Central y el sur de Asia enfrentan la pérdida progresiva de suelos productivos como consecuencia del cambio climático y la sobreexplotación de acuíferos. En ese marco, la capacidad de transformar terrenos áridos en áreas de cultivo viables representa una alternativa de alto interés estratégico.
Pruebas en otros países y próximos pasos
Tras los resultados obtenidos en el Taklamakán, el equipo ya inició ensayos de Jingmai 189 en parcelas de Uzbekistán y Pakistán, dos países con extensas zonas áridas y semiáridas donde la escasez de agua limita fuertemente la producción agrícola. Los investigadores evaluarán el comportamiento de la variedad ante distintas condiciones edafoclimáticas para determinar su potencial de adaptación fuera del territorio chino y su eventual escalabilidad como solución agrícola en regiones con déficit hídrico severo.