La designación de Columba Jazmín López Gutiérrez como nueva titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) la coloca frente a una crisis agrícola estructural en México, agravada por el fenómeno climático de El Niño 2026, la caída de precios internacionales de granos y una dependencia crónica de insumos importados, advirtió Álvaro López Ríos, Secretario General de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA).
Un campo tratado como estadística de exportación
Durante declaraciones ante medios de comunicación, López Ríos señaló que el agro mexicano ha sido administrado históricamente como una variable de exportación antes que como un pilar de la soberanía nacional. A esta visión se atribuye, en parte, el desplazamiento de las 59 razas de maíz nativo por variedades híbridas comerciales, lo que ha reducido la rentabilidad de los productores locales y debilitado la base alimentaria del país.
El dirigente también cuestionó la gestión del secretario saliente, Julio Berdegué, al señalar que durante su mandato privilegió el diálogo con representantes empresariales por encima de los pequeños y medianos agricultores, quienes quedaron sin canales institucionales para plantear sus demandas.
Sinaloa y la producción de maíz blanco, primera prueba de fuego
El caso más urgente que enfrenta la nueva funcionaria es la temporada maicera en Sinaloa. Según López Ríos, la cosecha de maíz blanco en esa entidad, que en condiciones normales ronda los 6.5 millones de toneladas, difícilmente superará las 3.7 millones en el ciclo actual, un desplome de casi el 43 por ciento frente a las expectativas originales.
Esta contracción ocurre en un contexto de precios internacionales deprimidos y con un presupuesto para el sector primario que, pese a registrar un incremento nominal del 0.9 por ciento en 2026, representa en términos reales un recorte al ajustarse por inflación.
«El futuro del agro mexicano depende de si se rompe el cabildeo de las transnacionales dentro de la SADER. Si la política sigue siendo de simulación con transferencias de efectivo en lugar de construir infraestructura científica nacional, el campo enfrentará un abandono masivo», advirtió Álvaro López Ríos, dirigente de la UNTA.
Precios de garantía y reserva estratégica, demandas centrales
La UNTA planteó un conjunto de medidas concretas que la nueva administración deberá considerar en el corto plazo. Para el ciclo 2026, el gobierno ya estableció precios de garantía de 7,200 pesos por tonelada para maíz híbrido y 8,200 pesos para maíz nativo; sin embargo, el organismo agrícola advierte que esos montos no necesariamente cubren los costos de producción reales, que se han encarecido por la inflación y el alza de insumos importados.
Entre las demandas adicionales del sector se encuentran:
- La creación de una reserva estratégica de granos con mecanismos de pignoración respaldados por el Estado, para evitar que los productores malbaraten sus cosechas en períodos de sobreoferta.
- El incremento real del presupuesto destinado al sector primario, más allá de los ajustes nominales.
- La inclusión de los productores medianos y comerciales de estados como Sinaloa y Jalisco en los esquemas de apoyo institucional.
Próximos pasos
López Ríos indicó que las primeras semanas de gestión de López Gutiérrez serán determinantes para evaluar su capacidad de interlocución con el sector productivo y su cercanía con la presidenta Claudia Sheinbaum en materia de política agroalimentaria. La UNTA solicitó formalmente reuniones de trabajo con la nueva titular para presentar propuestas orientadas a evitar un mayor deterioro de la producción nacional de granos básicos.