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China transforma el comercio mundial de alimentos: exportaciones de pollo y lácteos crecen y desafían a Brasil, Europa y Tailandia

  • Por INSTITUTO IDIAT
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China transforma el comercio mundial de alimentos: exportaciones de pollo y lácteos crecen y desafían a Brasil, Europa y Tailandia

China aumenta sus exportaciones de proteínas y conquista nuevos mercados

La industria agroalimentaria china atraviesa una transformación que está modificando las relaciones comerciales del mercado mundial de proteínas animales. Después de décadas caracterizadas por una elevada demanda interna y una fuerte dependencia de determinados productos importados, el país asiático está aprovechando su creciente capacidad de producción para ampliar sus ventas internacionales.

Según una investigación publicada por Reuters el 15 de octubre de 2026, China exportó productos avícolas por aproximadamente 2.600 millones de dólares durante 2025, una cifra cercana al doble de la registrada en 2020.

El país también se convirtió en exportador neto de pollo durante 2025, mientras que sus exportaciones de productos lácteos se encaminan a alcanzar los 600 millones de dólares en 2026, el doble del valor registrado tres años antes.

Uno de los ejemplos de esta expansión es Wintop Food Group, empresa ubicada en Tengzhou, provincia de Shandong, que procesa aproximadamente 60 millones de pollos anuales y comercializa sus productos en más de 20 países.

La compañía produce pechugas, nuggets, albóndigas y alimentos preparados. Durante 2025, las exportaciones representaron la mitad de sus beneficios, impulsando nuevos proyectos de ampliación industrial.

Su gerente general, Dang Yangyang, explicó a Reuters que la competitividad de los precios está favoreciendo la entrada de los productos chinos en mercados donde tradicionalmente predominaban proveedores brasileños y tailandeses.

Sobreproducción y cambios de consumo impulsan la expansión internacional

El crecimiento exportador está relacionado con una combinación de inversiones productivas, políticas de seguridad alimentaria y modificaciones en los hábitos de consumo.

Durante los últimos años, las autoridades chinas promovieron la modernización de instalaciones ganaderas y el incremento de la capacidad industrial, especialmente después de los efectos de la peste porcina africana de 2018 y la pandemia.

Sin embargo, la producción continuó aumentando mientras la demanda interna registraba señales de debilitamiento.

En 2025, China produjo aproximadamente 59 millones de toneladas de carne de cerdo, mientras que la producción avícola aumentó un 7 %.

Paralelamente, el consumo de carne porcina por habitante disminuyó un 13 % respecto a su máximo de 2023, mientras que el consumo individual de pollo había aumentado más del 50 % durante la década finalizada en 2024.

Esta transformación ha generado dificultades para algunos pequeños productores porcinos, afectados por la reducción de precios y los elevados costos de operación.

En contraste, las grandes empresas procesadoras están buscando oportunidades de crecimiento fuera del mercado nacional.

La expansión también alcanza al sector lácteo. Empresas como Yili y Feihe están desarrollando estrategias comerciales en el sudeste asiático, con productos destinados a competir con fabricantes internacionales de fórmulas infantiles y derivados de la leche.

Brasil, Tailandia y Europa enfrentan una nueva competencia comercial

El avance de China ya está modificando la participación de los proveedores internacionales en mercados estratégicos.

De acuerdo con datos de la consultora Gira citados por Reuters, la participación china en el mercado de productos avícolas procesados de la Unión Europea se duplicó desde 2022 hasta alcanzar el 10 %. En Reino Unido, su cuota se triplicó y superó el 14 %.

La competitividad de precios constituye uno de los principales factores de esta expansión. Ezequiel Pires, presidente de la comercializadora internacional Branexx, señaló que determinados cortes de pollo chinos se ofrecen entre un 10 % y un 20 % por debajo de los productos brasileños.

La situación también preocupa a productores tailandeses, cuyos clientes utilizan cada vez más los precios chinos como referencia en las negociaciones comerciales.

No obstante, la expansión enfrenta obstáculos regulatorios y sanitarios. La Comisión Europea abrió en julio una investigación antidumping sobre importaciones de pato Pekín y posteriormente estableció aranceles antidumping de entre el 41 % y el 67 % para determinadas proteínas de guisante procedentes de China.

Aunque estas medidas no afectan directamente a las exportaciones de pollo, reflejan una mayor vigilancia comercial sobre los productos alimentarios chinos.

La confianza en la inocuidad, trazabilidad y calidad de los alimentos seguirá siendo determinante para la consolidación internacional de los fabricantes chinos.

El crecimiento de estas exportaciones representa un cambio significativo en el comercio agroalimentario mundial. Su evolución dependerá de la demanda internacional, las condiciones de competencia, los controles sanitarios y la capacidad de las empresas para mantener relaciones comerciales estables.